¿Puedes con una rusa? Descubre si estás preparado para salir con una mujer rusa

¿Te atraen las mujeres rusas? ¿Alguna vez has pensado en tener una novia rusa o incluso casarte con una?

Entonces tengo una pregunta para ti: ¿realmente puedes con una rusa?

No hablo de conquistarla, conseguir una cita o llamar su atención. Hablo de algo bastante más complicado: construir una relación con una mujer que ha crecido en una cultura posiblemente muy diferente a la tuya.

Porque una cosa es sentirse atraído por alguien y otra muy distinta convivir con sus expectativas, su manera de comunicarse, su concepto de pareja y todo ese pequeño equipaje cultural que cada uno lleva consigo sin darse cuenta.

Como rusa que lleva años viviendo en un país hispano, hay diferencias que para mí son especialmente evidentes. Algunas pueden resultar encantadoras. Otras pueden provocar auténticos choques culturales.

Por supuesto, no existen dos mujeres rusas iguales y nada de lo que vas a leer aquí se aplica al 100 % de la población. La edad, la familia, la ciudad, la educación y la personalidad influyen muchísimo.

Pero sí existen ciertas tendencias culturales.

Así que antes de lanzarte a buscar el amor en Rusia, vamos a comprobar algo mucho más importante:

¿Puedes con una rusa?

1. Primero, una buena noticia: las exigencias físicas hacia los hombres no son imposibles

Existe un estereotipo curioso sobre las mujeres rusas: algunos extranjeros imaginan que, como tienen fama de ser muy guapas y arregladas, únicamente buscan hombres perfectos.

La realidad puede ser bastante diferente.

Tradicionalmente, los estándares estéticos hacia los hombres en Rusia han sido mucho más relajados que los que existen hacia las mujeres.

Un hombre limpio, bien vestido, con un corte de pelo cuidado y que presta un mínimo de atención a su apariencia ya puede causar una impresión bastante buena.

Si además hace deporte, cuida su salud, huele bien y sabe combinar la ropa, mejor todavía.

Así que si tu preocupación era:

“¿Soy suficientemente guapo para una mujer rusa?”

probablemente estés haciéndote la pregunta equivocada.

La dificultad puede estar en otro sitio.

Porque quizá ella no espere que parezcas un modelo… pero sí puede esperar determinadas cosas de ti como pareja.

Y ahí empiezan las diferencias culturales.

2. ¿Buscas algo serio o quieres simplemente “dejar que fluya”?

Esta probablemente sea una de las diferencias más importantes.

En España y en muchos países latinoamericanos es relativamente habitual conocer a alguien y pasar bastante tiempo en una especie de territorio indefinido:

Estamos saliendo.

Nos estamos conociendo.

Ya veremos.

Vamos a dejar que fluya.

Para muchas mujeres rusas, esta ambigüedad puede resultar bastante frustrante.

Tradicionalmente, las relaciones sentimentales en Rusia tienden a definirse antes.

Eso no significa que una mujer rusa quiera casarse contigo después de la segunda cita. Significa que, cuando existe un interés romántico continuado, es más habitual preguntarse:

“¿Qué somos?”

Y aquí puedes encontrarte con el primer choque.

Quizá tú pienses que lleváis un mes conociéndoos y todavía sois libres de salir con otras personas.

Ella quizá piense que lleváis un mes siendo pareja.

Ninguno necesariamente está intentando engañar al otro. Simplemente podéis estar utilizando dos códigos culturales diferentes.

Por eso, si quieres salir con una mujer rusa, la claridad es importante.

3. Un beso puede significar más de lo que imaginas

Relacionado con lo anterior está el significado que damos a determinados gestos.

En algunos ambientes occidentales, besar a alguien no necesariamente convierte a esa persona en tu pareja.

En una concepción más tradicional de las relaciones en Rusia, la frontera puede ser distinta.

Si habéis tenido varias citas, os habéis besado y continuáis viéndoos de forma romántica, ella podría asumir que existe cierta exclusividad aunque nunca hayáis celebrado una reunión oficial para firmar el contrato de noviazgo.

Y tú puedes estar pensando:

“Pero nunca dijimos que éramos pareja.”

Exactamente.

Por eso hay que hablar.

Las relaciones interculturales funcionan muchísimo mejor cuando dejamos de asumir que lo que para nosotros es “obvio” también lo es para la otra persona.

4. Si eres el rey del “ya veremos”, quizá tengas un problema

Hay expresiones completamente inocentes en español que pueden provocar una reacción inesperada.

Por ejemplo:

“Ya veremos.”

Tú quizá quieras decir:

No lo sé todavía. Lo hablamos más adelante.

Ella puede escuchar:

No quiero comprometerme a nada.

En la mentalidad rusa tradicional existe bastante valoración de la determinación y de la capacidad de cumplir la palabra.

Si dices que vas a hacer algo y después constantemente cambias los planes, aplazas decisiones o respondes a todo con un “ya veremos”, puedes transmitir una imagen de poca fiabilidad.

Y no porque ella espere que controles absolutamente todo.

Lo que busca es saber a qué atenerse contigo.

5. ¿Te gustan las mujeres directas?

Porque aquí tenemos otro posible choque.

La comunicación española, y especialmente la de algunas culturas latinoamericanas, puede utilizar muchas fórmulas para suavizar una negativa.

Una persona puede aceptar una invitación aunque probablemente no vaya a asistir, responder de forma ambigua para no resultar desagradable o evitar directamente una conversación incómoda.

En Rusia solemos tener una tolerancia bastante mayor hacia la comunicación directa.

Si algo no nos gusta, es posible que lo digamos.

Si existe un problema en la relación, probablemente queramos hablar de él.

Si preguntas:

“¿Te gusta esta camisa?”

prepárate para la posibilidad de escuchar:

“No.”

No “bueno, no está mal…”

No “quizá otra te quede mejor…”

Simplemente:

“No.”

Y eso no significa necesariamente que esté enfadada contigo.

Desde nuestra perspectiva, si me has preguntado qué pienso, ¿para qué voy a mentirte?

6. La famosa “cara rusa” también viene incluida

Otro detalle que puede desconcertar a un hombre hispano es nuestra expresión.

No interpretes automáticamente una cara seria como enfado.

En la cultura rusa existe menos obligación social de sonreír constantemente para transmitir simpatía.

Una mujer puede estar perfectamente contenta sentada a tu lado mientras tiene una expresión que te hace preguntarte si acaba de descubrir que has vendido su coche.

Tranquilo.

Quizá simplemente está pensando qué va a cocinar mañana.

Esta diferencia parece una tontería, pero en una relación intercultural puede generar muchísimos malentendidos.

“¿Qué te pasa?”

“Nada.”

“Seguro que te pasa algo.”

“No.”

“Pero tienes cara de enfadada.”

“¡Esta es mi cara!”

Y ahora sí está enfadada.

Enhorabuena. Lo has conseguido.

7. Muchas mujeres rusas esperan iniciativa

Este punto requiere matices porque las nuevas generaciones están cambiando mucho.

Sin embargo, en el modelo tradicional ruso todavía existe la expectativa de que el hombre tome cierta iniciativa durante el cortejo.

Proponer una cita, elegir un sitio, organizar un plan, mostrar claramente que está interesado…

Para una mujer acostumbrada a ese código, un hombre extremadamente pasivo puede resultar difícil de interpretar.

Si constantemente preguntas:

“¿Qué quieres hacer?”

“No sé, lo que tú quieras.”

“Elige tú.”

puede llegar un momento en que ella no interprete tu comportamiento como flexibilidad, sino como falta de iniciativa.

No necesitas convertirte en un comandante militar.

Se trata simplemente de ser capaz de decir:

“He pensado que el sábado podríamos ir a este sitio. ¿Te apetece?”

La diferencia parece pequeña.

La sensación que produce puede ser enorme.

8. Los pequeños gestos tienen importancia

Flores, una invitación a cenar, recordar una fecha importante o aparecer con su chocolate favorito sin ningún motivo especial.

En la cultura romántica rusa estos pequeños detalles tradicionalmente tienen bastante peso.

Y aquí también pueden producirse malentendidos.

Quizá para ti pagar cada uno lo suyo en la primera cita sea completamente normal y no diga absolutamente nada sobre tu interés.

Para una mujer rusa con una visión más tradicional, puede resultar extraño.

Esto tampoco significa que todas esperen que el hombre mantenga económicamente a su pareja. Son cuestiones diferentes.

Muchas mujeres rusas trabajan, tienen sus propios ingresos y son completamente independientes.

Pero independencia económica y expectativas románticas pueden coexistir perfectamente.

Una mujer puede pagarse su propia vida y, al mismo tiempo, apreciar que la invites a cenar.

9. La familia puede aparecer antes de lo que esperabas

Para muchas personas en Rusia, la familia ocupa un lugar muy importante.

Por eso, si la relación avanza, conocer a padres y familiares puede tener un significado especial.

Además, la opinión familiar puede pesar más de lo que estás acostumbrado.

No necesariamente van a decidir con quién puede estar una mujer adulta, evidentemente, pero formar parte de la vida de alguien puede implicar también acercarse a su familia.

Y si algún día escuchas:

“Mi madre quiere conocerte”,

quizá la relación haya avanzado más de lo que pensabas.

Respira.

Y lleva algo para el té.

10. Una relación seria suele implicar pensar en el futuro

Otra diferencia cultural está relacionada con la planificación.

Para muchas mujeres rusas, una relación estable tiene una dirección.

No necesariamente matrimonio e hijos inmediatamente, pero sí alguna idea de futuro compartido.

¿Queremos vivir juntos?

¿Queremos casarnos algún día?

¿Dónde vamos a vivir?

¿Qué esperamos de nuestra pareja?

Si lleváis años juntos y tu única respuesta continúa siendo “ya veremos qué pasa”, probablemente tengáis una conversación pendiente.

Esto puede chocar con personas que prefieren construir una relación sin definir objetivos a largo plazo.

Ninguna forma de vivir las relaciones es universalmente correcta.

La cuestión es si las dos personas quieren lo mismo.

11. Podemos ser bastante intensas

Cuando una mujer rusa se implica emocionalmente en una relación, puede hacerlo muchísimo.

Cuidar de la pareja, preocuparse, preguntar si has comido, ayudarte cuando tienes un problema, cocinar algo que te gusta, estar presente cuando las cosas van mal…

Para algunas personas esta forma de querer resulta maravillosa.

Para otras puede sentirse demasiado intensa.

Y normalmente esa implicación también genera expectativas.

Si ella siente que está poniendo muchísimo en la relación y recibe indiferencia a cambio, probablemente aparezca un conflicto.

No se trata de llevar una contabilidad sentimental de:

yo hice tres cosas por ti, ahora me debes tres.

Se trata de reciprocidad.

Si quieres una pareja extremadamente independiente que jamás te pregunte dónde estás, qué te ocurre o por qué estás triste, quizá una relación con una mujer de mentalidad rusa tradicional no sea exactamente lo que imaginabas.

12. No confundas intensidad con sumisión

Este es probablemente uno de los mayores errores que algunos extranjeros cometen con las mujeres rusas.

Existe fuera de Rusia una fantasía sobre la “esposa rusa tradicional”: una mujer guapa, femenina, familiar y dedicada completamente a su marido.

La realidad es bastante más compleja.

Una mujer puede tener valores tradicionales y al mismo tiempo tener muchísimo carácter.

Puede cocinarte tu plato favorito y cinco minutos después explicarte con absoluta precisión por qué estás equivocado.

Puede querer una familia y también una carrera profesional.

Puede apreciar que tomes la iniciativa y negarse rotundamente a obedecerte.

Feminidad no significa sumisión.

Si buscas una mujer rusa porque imaginas que será más fácil de controlar que una mujer de tu país, probablemente la sorpresa no tarde en llegar.

13. Ser extranjero puede ayudarte al principio, pero no mantiene una relación

Sí, ser español, mexicano, argentino, colombiano o de cualquier otro país puede despertar curiosidad.

Tu acento, tu idioma, tu cultura y tu manera de relacionarte pueden resultar atractivos precisamente porque son diferentes.

Pero la novedad dura poco.

Después quedan las mismas cuestiones que en cualquier relación:

¿Eres fiable?

¿La respetas?

¿Sabes comunicarte?

¿Tenéis objetivos compatibles?

¿Podéis resolver conflictos?

¿Existe confianza?

La nacionalidad puede iniciar una conversación.

No puede construir una pareja por vosotros.

Entonces, ¿qué esperan las mujeres rusas de los hombres?

No existe una lista universal. Y probablemente desconfiaría de cualquiera que afirmara tenerla.

Pero si hablamos de determinados valores que tradicionalmente han tenido importancia en las relaciones rusas, podríamos mencionar la responsabilidad, la iniciativa, la fidelidad, la estabilidad, la atención hacia la pareja y la capacidad de cumplir aquello que se promete.

Y fíjate en algo curioso.

No estamos hablando necesariamente de:

ser guapísimo, medir dos metros, tener abdominales o conducir un coche carísimo.

Muchas veces son expectativas relacionadas con cómo te comportas dentro de una relación.

Por eso un hombre que inicialmente parece tenerlo todo puede fracasar estrepitosamente, mientras otro aparentemente normal construye una relación estupenda.

Una relación entre un hispano y una rusa: ¿puede funcionar?

Por supuesto.

De hecho, las diferencias pueden ser precisamente una de las partes más bonitas de una relación intercultural.

Tú aprendes otra manera de entender el amor, la familia y la comunicación. Ella aprende la tuya.

El problema aparece cuando cada uno interpreta su propio comportamiento como “normal” y el del otro como “incorrecto”.

No tienes que convertirte en ruso para salir con una mujer rusa.

Y ella tampoco debería convertirse en española o latinoamericana para estar contigo.

Lo que necesitáis es algo bastante más difícil y bastante más interesante:

aprender a traduciros culturalmente.

Preguntar en lugar de asumir.

Explicar en lugar de enfadarse.

Y entender que detrás de determinados comportamientos puede haber una educación completamente diferente de la tuya.

Y ahora sí: ¿puedes con una rusa?

Has llegado hasta aquí.

Ya sabes que tener una relación con una mujer rusa puede implicar más claridad, intensidad, iniciativa y compromiso de lo que quizá imaginabas.

Pero leerlo es fácil.

Ahora quiero saber qué harías tú de verdad.

He preparado un test para descubrir hasta qué punto tu personalidad, tus expectativas y tu forma de entender las relaciones son compatibles con una mujer rusa.

¿Eres capaz de manejar nuestra sinceridad?
¿Te asusta una relación intensa?
¿Eres de los que dicen “ya veremos” a todo?
¿O quizá tienes exactamente la mentalidad que una rusa está buscando?

👇 Haz el test: ¿Puedes con una rusa?

Test: ¿Puedes con una rusa?

¿Estás preparado para tener una relación con una mujer rusa?
Elige la respuesta que más se parezca a ti, suma los puntos y descubre el resultado al final. Recuerda: es un test divertido basado en algunas diferencias culturales frecuentes. Cada persona y cada relación son diferentes.